Perspectiva para el aprendizaje en la sociedad de la información
En efecto,
ninguna otra tecnología originó tan grandes mutaciones en la sociedad, en la
cultura y en la economía. La humanidad viene alterando significativamente los
modos de comunicar, de entretener, de trabajar, de negociar, de gobernar y de
socializar, sobre la base de la difusión y uso de las TIC a escala global. Es
universalmente reconocido también que las TIC son responsables de aumentos en
productividad, anteriormente inimaginables, en los más variados sectores de la
actividad empresarial, y de manera destacada en las economías del conocimiento
y de la innovación. Respecto a los comportamientos personales, las nuevas
tecnologías vienen revolucionando además las percepciones del tiempo y del
espacio; a su vez, Internet se revela intensamente social, desencadenando ondas
de choque en el modo como las personas interactúan entre sí a una escala
planetaria. Si es el conocimiento el motor de las nuevas economías, el
aprendizaje es sin dudas su combustible. Es así como el aprendizaje a lo largo
de la vida surge como el mayor reto formativo presentado a las personas y a las
organizaciones en nuestro siglo. Pero ¿qué significa esta perspectiva en lo
sustancial? Se podría decir que organizaciones, organizaciones hechas de
personas que aprenden continuamente y que gestionan eficazmente el conocimiento
con el objeto de crear valor para otras personas —alumnos, personas en formación,
ciudadanos, clientes—, lo cual es la fórmula del éxito para el presente y para
la supervivencia en un futuro marcado por la única certeza clara que es la
mutación continua, sin tregua y a un ritmo cada vez más acelerado.
La verdad es
que una era del conocimiento, de la que todos los analistas sociales y económicos
hablan, representa igualmente una gran oportunidad para la escuela. En efecto,
la escuela es desde hace siglos una institución esencialmente orientada a la
“gestión del conocimiento”. Sus principales agentes —profesores— son por
definición trabajadores del conocimiento. Los sujetos del aprendizaje —alumnos—
son personas en formación que se encuentran dedicadas a tiempo completo a la
tarea noble de aprender, y de aprender a aprender, a lo largo de la vida, a
procesar conocimientos. La materia prima a disposición de los sistemas
escolares está normalmente constituida por objetos de conocimiento: manuales
escolares, enciclopedias, bibliotecas, recursos didácticos, muchos de los
cuales hoy están bajo la forma de compilaciones digitales, etc.
(1)
De “educación como industria” en “educación como
servicio (de proximidad)”.
(2)
De “escuelas que enseñan” en “escuelas que aprenden”.
(3)
De “asociacionismo” en “constructivismo” de los
aprendizajes.
Pasemos a continuación a una aproximación sucinta de
cada uno de estos tres cambios paradigmáticos que vienen revolucionando el
paisaje educacional de nuestro tiempo.
PARADIGMA Nº1: LA EDUCACIÓN COMO SERVICIO (DE
PROXIMIDAD)
Aprendí, en una larga y fascinante convivencia de
trabajo de campo con el autor de la Pedagogía del oprimido y de la Pedagogía de
la esperanza —maestro Paulo Freire—, que la educación es un servicio de
proximidad que solo las comunidades disponen de la energía interior necesaria
para resolver problemas densos de humanidad.
En este verdadero teorema de la vida, los educandos
—sean jóvenes, adultos o “seniores”— son siempre el principal recurso del
proceso formativo. Ellos no pueden ser considerados meros y pasivos
“consumidores” de productos educativos generosamente prodigados por los
guardianes formales de los bienes de la educación.
Educar es
ayudar a las personas a transformarse, a realizar su potencial máximo, a liberarse
de trabas y grilletes que impiden el florecer natural de los talentos de cada
persona. Educar es proporcionar a cada uno la posibilidad de escribir bien, y
en libertad, su “libro de la vida”.
En un sentido
lato, la creación de nuevas oportunidades deberá traducirse en una preocupación
por facilitar la vida a quien quiere aprender, en un modelo orientado a mejor
servir al ciudadano.
Será oportuno
destacar que aquí se juega una de las dimensiones más complejas del cambio de
paradigma preconizado. Los servicios públicos, con honrosas excepciones, tienen
una pésima tradición con los ciudadanos y contribuyentes, sus clientes
fundamentales. Reformar profundamente la atención pública, reorientar la ética
de tratamiento al ciudadano, orientar las instituciones educativas —el caso en
cuestión— totalmente al servicio del educando, que pasará a ser considerado el
eje central de su preocupación y su razón de ser, representan una profunda
alteración de la cultura y de la mentalidad absolutamente indispensable para la
viabilización del servicio de proximidad en que la educación se debe
transformar.
El nuevo
tiempo de los aprendizajes busca superar la fragmentación de la
sociedad-mosaico. La educación como servicio es una educación al servicio de la
integridad de las personas y comunidades; esta constituye la sustentación de
los valores de civilización, los únicos cimientos que confieren perennidad a
los pueblos y a las culturas.
PARADIGMA Nº2: ESCUELAS QUE APRENDEN
El argumento que se suele convocar para justificar la
apuesta por la educación y por la formación de las personas es hoy ampliamente
consensual. Abarca las más diversas dimensiones del devenir colectivo, desde la
economía a la ciudadanía, de la cultura a la democracia, de la sostenibilidad
ambiental a la innovación tecnológica, de la cohesión social a la afirmación
geoestratégica en el mundo.
Pero es
importante volver a centrar el propósito fundamental de la educación en el
desarrollo integral de la persona, en la realización plena de cada vocación
individual, en el valor de la paideia que, según la tradición helenista, es
sinónimo a la vez de educación y de cultura. Nuestro legado humanista nos
obliga a eso.
Aprender es
igualmente un derecho y una obligación de las instituciones líderes de la metamorfosis
en curso en la sociedad del conocimiento.
PARADIGMA Nº3: LA CONSTRUCCIÓN DE LOS APRENDIZAJES
El legado de dos siglos de modernidad educativa es,
infelizmente, equivalente a exclusión de personas y a fragmentación del
conocimiento. La escuela genuinamente inclusiva, a pesar de todos los enérgicos
pronunciamientos a su favor, es aún un espejismo distante.
El reto es entonces preguntarnos cómo vamos a repensar
y a recrear el mundo en nuestras vidas, de forma que en vez de encararlo como
una colección de objetos lo encaremos como una comunión de sujetos.
[extracto de Los desafíos de las TIC para el cambio educativo (OIE)]

Hola! Muy buena la información, se agradece el aporte. Estaría bueno que en las próximas entradas te animes a recrear el texto con tus propias palabras y agregues más imágenes para contextualizar mejor el texto (siempre con los correspondientes créditos).
ResponderEliminarOtra recomendación es que trates de agregar otros elementos al blog, links, videos, audio?, lo que se te ocurra. Es una manera de explorar las opciones y de animarte (y amigarte) con las TIC, así se va a poder evaluar mejor el aprendizaje que estás haciendo de la materia. Cualquier cosa, no dudes en consultarme.
Ciao! :D